sábado, 31 de diciembre de 2011

¡FELIZ AÑO NUEVO! Bienvenido 2012

¡FELIZ AÑO NUEVO! Bienvenido 2012


Queridos amig@s: Cuando den las 12 y levanten sus copas para brindar, pidan sus deseos que desde mi hogar estaré deseando con todas mis fuerzas que se les cumplan.

¡Feliz año 2012!

Me ausento unos días. Volveré pronto.

Tamally maak

sábado, 24 de diciembre de 2011

ARENAS AL VIENTO



Hoy me toca publicar una historia cedida por Paco adimistrador del Blog: "El blog de fus"


http://elblogdefus.blogspot.com/

A quien agradezco su confianza y gentileza por participar en esta iniciativa que ayuda a sentirnos más cerca entre nosotros.



Para quien quiera enviar un extracto de una historia para escribir y compartir. Aquí mi correo:


Nidaeldore@hotmail.com


¡Feliz Navidad! Para todos...


ARENAS AL VIENTO



Cuando se forma una tormenta de arena, en el desierto del Sahara, lo hace desde una suave brisa, apenas un pequeño soplo de aire rompiendo en su derredor la más absoluta calma. Distintas circunstancias como el sol, las altas temperaturas y una humedad baja le dan fecundidad y útero para que nazca.

Cada pizca de arena, cada miaja de sílice, cada mota de polvo que será parte de la tormenta comienza su odisea en ese mismo instante. Justo antes de ser arrebatada, se estremece ante el destino incierto que presagia, totalmente ajena a su propia voluntad y entregada al capricho del viento:  trepida, salta, vuela, cae, se ensuela y es nuevamente levantada.

A su paso por el desierto y en pleno auge de las grandes nubes de polvo que se levantan, empujadas por el hamsin, avanzan:

Las dunas, desaparecen y aparecen, se deforman y forman, se liman y gastan.

 Se cierran y enrollan, desclavijadas, las tiendas de lona de las caravanas.

Las mujeres esconden su rostro detrás de los hiyabs y los hombres reacomodan sus hattas protegiéndose la cara.

Los camellos enfrentan con sus lomos el viento, obturando las fosas nasales y cada uno de los tres parpados que resguardan su mirada.

Mientras, periféricas a los oasis, inclinadas palmeras,  eternas centinelas de la nada, se someten a la fuerza de los vientos, sacudiendo sus penachos, en una danza tormentosa de arenisca y grava.

Esas grandes nubes de polvo ascienden alto, muy alto, y se trasladan. Viajan largas distancias, hasta otros continentes y lejanas comarcas, siendo  las artífices, en cierta época del año, de los hermosos atardeceres rojos con que se ven engalanados los horizontes de España.

Así, llegó Fátima, una joven procedente de Oran. Argelia, Un grano de arena suspendido en el viento que llegó y coloreó de amor el corazón de un muchachito de Málaga. España. Tenía Paco 16 años y ella 17. Ninguna diferencia para dos chicos que hurgaban en el libro de la vida, dando vuelta con con premura cada una de sus páginas.

Durante dos de los meses del verano del 70 ella visitaba a unos vecinos que él mismo frecuentaba. Fue un amor a primera vista, no requirió de cosas extraordinarias. Ni siquiera intimidades. Les sobraron los besos. Les sobraron las caricias. Alcanzaron las palabras cabalgando entre miradas. Pero, que supo dejar huella, una huella que perduraría en el tiempo, aunque se viera diluido el momento justo en que ocurrió su pisada.

Paco caminaba tomado de la mano de esa muchacha que lucía: Una piel bronceada entre palmeras. La noche en sus cabellos. Dátiles en su boca y almendras en la mirada. Pasaban los días juntos. Hablaban, reían… ella de su acento español y el de su voz afrancesada. Llegados los fines de semana montaban en pandillas para visitar discotecas hasta la madrugada.

Pero, un día ella se fue…tan rápido como llegó…como nace y muere una tormenta en el Sahara. Desde su patria, hubo cartas de puño y letra, con te quieros, con nostalgias, y más tarde: Un absoluto silencio. Lastimando, hiriendo, con su filo de navaja. Quedo, Paco, sin correo, sin esquelas, sin avisos, sin noticias, solamente con su ilusión muriéndo, entre sus manos, acongojada.

Fueron sus vecinos quienes le contaron que contraería matrimonio, obligada, como es costumbre en esos países, a la potestad de sus padres, con un señor, mayor que ella, de unos 60 años, exitoso comerciante, y que de Oran a Adrad se la llevaba.

Paco, ya con 17, se atormento de su desgracia… ¿Cómo poder regresar, a tiempos felices, para romper todos los relojes y esconder las piezas en una caja? O ¿Cómo alcanzar la vida que, como caravana de mercaderes, se nos aleja de prisa y el rezago nos encuentra sin camellares, ni caballadas? Simplemente metió dentro de su corazón el recuerdo de ese amor y lo encerró bajo siete puertas, sin llaves y sin aldabas.

Vayan estas palabras al recuerdo de Fátima, una pizca de arena atrapada en en  la  tormenta, donde el Hasim, igual que el destino, ignora voluntades y desoye sentimientos, sin importarle nada de nada. Pero que supo a su paso por España colorear de amor el corazón de un muchachito de Málaga. Al punto que hasta hoy, 41 años después, al compartir con nosotros esta historia,  da muestras de que nunca habrá de olvidarla.

***

Nota: Pasado el tiempo Paco recibió una mala noticia. Fátima había muerto, y lo que es peor, por la propia mano de su marido en un uroxidio por celos sin explicaciones, que asombra y perpleja. Porque a pesar de que alguien quisiera aclararlo jamás lo entenderíamos y tan solo se agravaría la sensación de dolor que, de solo imaginarlo, nos escuece la garganta.

Video relacionado: Vanessa Mae - Theme from caravans
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sábado, 17 de diciembre de 2011

SOLITARIOS ANDENES

Hola de nuevo siguiendo con la iniciativa de contar historias que ustedes me acerquen para relatar hoy le toca el turno a Marta Sin Más  del blog "Y sin embargo sigo soñando"


Espero les guste...

Nota: Para quienes quieran acercar una historia les dejo mi correo

nidaeldore@hotmail.com



SOLITARIOS ANDENES


Hace ya un tiempo leí una reflexión sobre la vida que considero valiosa insertar en esta historia, la misma decía que: “La vida es como un viaje en tren. Con estaciones y muchos cambios de vías, algunos accidentes, en algunos casos sorpresas agradables, y profundas tristezas en otros. Subimos a nuestro  tren y encontramos a nuestros padres y familia.  Amigos y conocidos subirán más adelante en las distintas estaciones. Pero no todos hacen completo nuestro viaje, unos bajan antes y otros después. Muchos al bajar dejan fuertes e imborrables momentos, algunos otros pasan por allí de tal manera que cuando desocupan sus asientos nadie percibe sus ausencias. Este viaje está lleno de sueños, fantasías, amores, llegadas y partidas y tiene una sola dirección es un viaje de ida”.

Marta, Sentada en su asiento recreaba sus momentos vividos en una  sucesión de imágenes proyectada por los recuerdos en la pantalla de su memoria. En un conjugado se  le mostraban: Su niñez, el colegio, su juventud, la felicidad que le trajeron sus hijos, el final de su desgastado matrimonio y luego, como si se hubiera cortado la película y esta saltase dentro de su carrete, solo veía una sobre posición constante de cuadros vacios y en soledad. Así se sentía: Sola.
Un día para alegrarse un poco las horas, sentada frente a su computadora, comenzó a chatear. Conoció, así,  mucha gente linda que llego con nuevos pinceles para pintarle sonrisas en su cara. Y de apoco, recordó lo que era reír y nuevamente soñar. Porque aparte de lo amigos virtuales y reales que cosechaba, lo había conocido a él:

En una quedada organizada en Barcelona quien se sentaba enfrente suyo le entabló una amable conversación haciéndole olvidar de las otras treinta personas que compartían ese encuentro.  Más tarde bailaron e intercambiaron teléfonos y e-mail. Desde el día siguiente, en más, solo existiría el Messenger en la vida de Marta. Dando comienzo a un enamoramiento que, poco a poco, creció con un apetito tan voraz que luego de consumirse las horas libres del día, en la computadora, iba por las de las noches también.

Un fin de semana al atender su móvil escucho su voz que le decía:

-Me he comprado una moto y quiero mostrártela. Dime dónde vives... Estoy aquí en Andorra.

-Dime dónde está tú y en diez minutos estoy ahí – Contestó, Marta, entusiasmada.

Y allí comenzó una espiral de felicidad donde los dos vieron sus días colmados de cabellos al viento y roncos rugidos de moto devorando caminos de cinta asfáltica y escribiendo poemas por las noches, sobre la piel del otro, para borrarlos luego con las primeras luces del alba.

Pero, quizás fue la excesiva velocidad con que vivieron ese amor, o quizás porque la vida es así o porque nada…  que vieron, de pronto, el apagar de su llama. Así como empezó, terminó. Un mal día se fue y no supo, de él, más nada.

Al día de hoy Marta guarda un buen recuerdo de ese amor. Al punto de seguir escribiendo poemas (Que no son otra cosa que la intención de dar forma material a sus deseos) donde se sostiene aún ansiosa y trémula su palabra:

“Cada momento en la vida tiene su banda sonora, esa melodía que te lleva a esas tardes de recorrer kilómetros sin rumbo fijo, solos, tu y yo, el rugido de la moto y las estrellas contemplándonos. No nos hacía falta más nada…”

En algún momento Marta se bajó del tren para esperar cual Penélope el próximo convoy que transite por la misma vía. Mantiene la ilusión de que aquél pasajero que compartió viaje en ese tramo tan feliz de su vida. Compre un nuevo pasaje y llegue hasta ella, para arrancarle con besos las soledades del alma que crecen como las malezas entre las grietas musgosas de los maderos de ese mismo viejo andén donde permanece con la vista en el horizonte y sosteniendo en sus manos, como único equipaje, un pequeño bolso colmado de esperanza. 


Video relacionado: Penélope - Diego Torres
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sábado, 10 de diciembre de 2011

DESVENTURAS DE UN CHINCHORRO


¡Hola a todos! Siguiendo con la iniciativa de escribir historias sobre pequeños relatos que ustedes me envían quiero invitar a quien quiera participar a comunicarse conmigo a

nidaeldore@hotmail.com

Hoy tenemos una nueva historia. La misma fue parte de la vida de Marinel del blog


quien me la cedió para que se la escriba  y cuente. Espero les guste..

DESVENTURAS DE UN CHINCHORRO


Muchas embarcaciones llevan a bordo un pequeño bote a remos que hace las veces de salvavidas y utilitario. Cuando navegan, para despejar superficie en cubierta, esta es remolcada desde el barco con una soga atada a popa. Así esta pequeña embarcación nula para navegar mares, por si misma, los recorre de igual manera remolcada por la embarcación mayor, vaya donde vaya,como el gris dentro de una sombra, cachalote de madera o una rémora sobre las aguas. A ese bote se lo llama chinchorro.

Así. Marinel. Todos los veranos era el chinchorro de su hermana casada. Compartía con ella, su cuñado  y sus sobrinos los numerados y correlativos siete días de una semana.  Convirtiéndose en la extensión de esa familia adonde quiera que vayan.

Pero…

Ese verano fue distinto. Había venido también un sobrino de su cuñado. Guapísimo este y simpático por demás desde el primer día empezó a mostrarse servicial y lleno  de atenciones con  Marinel quien rindió sus catorce años a los dieciséis de él, quedando rápidamente prendada. Y como era previsible para el despertar de esa edad se dejó arrastrar en ese enamoramiento que la embargaba convirtiéndose en chinchorro de él, como antes lo fue de su hermana.

Marinel era feliz siguiéndole a todos lados, corriendo y saltando alrededor de su héroe, doncella tras su príncipe, dama por su caballero. Imagen idolatrada. Tan enamorada estaba que le dio hogar a toda una colonia de mariposas volando dentro de su panza.

Hasta un día…

Marinel, recostada en la arena junto a él, dibujaba un corazón sobre la playa…

El sol, desde el cénit, arquero en ascuas,  una y otra vez tensaba  el arco, en su asedio incansable de saetas doradas

Las olas apasionadas se entregaban a la arena en un flujo y reflujo de besos dejando huellas de espuma blanca.

Las arenas húmedas levantaban  sus castillos de arena clamando por los cuentos  de caballeros y hadas.

Y las gaviotas, extendiendo sus alas, surcaban el aire en un ensayado ballet con coreográfica danza.

Fue entonces que...

Un pequeñísimo insecto “Vespidae de la familia de los Himenópteros Apócritos”. – Según Wikipedia - Mucho más  insignificante que semejante nombre científico acudió en forma de avispa, sobrevoló a Marinel deteniendose sobre su panza. Logrando que ella aterrorizada soltara un par de agudos chillidos a la par del batir de sus manos para alejarla. Grande fue su sorpresa al escuchar después unos gritos mucho más fuertes que los suyos y  advirtiendo quién era el que gritaba.

De pronto. Se volaron todas las mariposas de su estómago. El sol no fue más que el sol. Las aguas olas en retirada. Los castillos se fueron con el agua y las gaviotas ya no volaban.

Mientras su héroe, su caballero, su príncipe, Aquél que hasta hacia apenas un rato idolatraba, corría en el horizonte agitando sus brazos como aspas de molinos, chillando como una marrana.

Y allá quedó Marinel, Sorprendida.  Con la boca abierta. Triste y desilusionada. Sin barco a quien seguir,  como un chinchorro arrancado de su cuerda y arrastrado por las olas a un naufragio solitario sobre esa playa, donde las pisadas de los veraneantes pisotearon un corazón hasta borrarlo durante los siete días de una semana.



Video sugerido: Luis Miguel - Cuando calienta el sol
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miércoles, 7 de diciembre de 2011

MYSTICAL DREAM (INSTRUMENTAL ARABIC)

A todos l@s bloggeros que quieran enviar alguna historia de amor que hayan vivido y que les gustaría que yo se las publicase en este blog, continuando con el proyecto ya compartido. Reitero mi e-mail
nidaeldore@hotmail.com 
Envienme sus historias que estaré sumamente agradecido y gustoso de narrarlas


...


MYSTICAL DREAM (INSTRUMENTAL ARABIC) By Goodiegak


Simplemente...
Porque la música es alimento para el alma.


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sábado, 3 de diciembre de 2011

ENTRE LUCES DE COLORES


Siguiendo con mi proyecto de contar historias que me envían ustedes mis amigos de red, hoy entro con una nueva. La misma me fue cedida y casi diría ya contada, (Reduje su extensión) por una seguidora que es la responsable de un blog que asombra por la madurez de pensamiento que expresa en sus textos a pesar de sus jóvenes años. Al pedido sentido de ella mantendré su anonimato. Pero eso no impide conocerla a través del relato donde una experiencia de vida dejó algo más que un recuerdo.  

ENTRE LUCES DE COLORES


Diana cumplía quince años y por eso estaba feliz. Desde hace días ensayaba junto a su hermano gemelo los pasos de baile  para la gran fiesta de los dos entre primas, primos y amigos cercanos, todos armados en parejas y como estas no estaban completas, su familia había contratado algunos chaperones para cubrir las plazas que faltaban.

Entre ellos un muchacho alto y muy bien parecido atrajo su atención

Diana no tenía pensado enamorarse. Pero así fue…

A su vez el muchacho le correspondía llenándola de cumplidos y palabras lindas, durante las prácticas, cada vez que se encontraban en los cambios de pareja, ella se derretía por él.

El día de la fiesta. Diana. Parecía un capullo de malva envuelta en el cáliz de la tela fucsia de su vestido. Cuando entro al salón le acompañaban un dúo de estrellas que se escaparon del cielo para invadir el brillo de su mirada y un cuarto de luna que aprovecho la excusa de perseguir a estas para llegarse también y colgar de cada sonrisa que le iluminaba la cara, donde la noche daba suaves pinceladas rosas, robadas a la tarde, sobre cada mejilla uncida de nácar.

Entre luces de colores. Sucedieron saludos de manos, abrazos y besos antes del baile. Luego fue una fiesta vestida de fiesta. Cada niña con su chaperón. Las parejas vistieron la pista de danza  con Diana girando en un caleidoscopio de luz y color. De pronto unas manos enlazaban su cuerpo  para un par de giros y soltarla al azar. Para que otras manos volvieran a enlazarla y así de vuelta volver a girar...

Pero cuando eran suyas las manos  y lo tenía enfrente, impecable y hermoso dentro de su smoking negro, se le diluía el derredor, la gente, las luces,  todo y ella se sentía a solas con él, en un paisaje idílico,  bailando bajo la luz de la luna, entre palmeras, con rumor del mar, dibujando “te quieros” entre pasos de baile, sobre los surcos de la arena húmeda de alguna playa .

En mitad de la fiesta él le propuso noviazgo y ella, colmada de euforía, aceptó.

Diana no tenía pensado ponerse de novia. Pero así fue.

La corta edad de ambos les impedía verse. Por lo que fue un noviazgo  de celular y PC. Solamente con la excusa de tareas de colegio ella conseguía escabullirse de su casa para verlo.

Una de esas veces. Una sola para mejor decirlo. Diana. Ese capullo de malva que se asomaba a ser mujer se dejo llevar por sus impulsos y abrió sus sépalos entregada al amor y al deseo. Pero bastó esa sola vez para que al tiempo se diera cuenta que dentro de ella estaba el latir de una nueva vida.

Diana no pretendía quedar embarazada. Pero así fue.

Como la niña que aún era, asustada, recurrió a ocultar su embarazo y vaya que lo ocultó. Lo ocultó hasta el mismo día de sus dolores de parto. Sorprendiendo a sus padres de los cuales recibió en principio grandes reprimendas y luego la aceptación y el acompañamiento. Hasta el chico, al enterarse de la situación, quiso casarse con ella. Pero los padres consideraron la corta edad de ambos para encarar la vida y dijeron que no. El tiempo se ocupó de enfriar y apagar ese amor

Diana no especulaba con ser madre. Pero así fue.

Tres años después recuerda estos hechos como si fueran ayer y siente una gran simpatía por ese error. Porque más allá de la permanencia del amor permanece el fruto y gracias a él hoy puede tomar entre sus brazos y apretar muy fuerte contra su pecho a su pequeña hijita que le devuelve con sus ojos todo lo que un amor de madre puede pedir en una mirada:


Video relacionado: Un beso de quien amas - Jerry Rivera
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jueves, 1 de diciembre de 2011

Sahara Essence (Instrumental Arabic) by Goodiegak

Simplemente...
Porque la música es alimento para el alma


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sábado, 26 de noviembre de 2011

Paredes ensangrentadas


¡Hola a todos! Quiero contarles en esta cabecera de entrada que la nueva modalidad que adopte en mi blog para contar historias que ustedes me envíen superó todas las expectativas que hubiese imaginado para este proyecto con las historias de Rebecca y Estrella.

Ahora bien, cuando Fernando Di Filippo del blog http://letrasxletra.blogspot.com/ me preguntó:

 -“esta es mi historia… ¿Te animás a contarla?”

Luego de meditar un rato le conteste que sí. Porque después de conocer su historia no hay un vuelta atrás… para nadie… y menos para mí. Por eso este blog que está pensado para albergar poesía e historias de amor, hoy presenta una historia distinta, la de un hombre y la expectativa por su vida en horrorosas circunstancias.


Te recomiendo apagar la música del reproductor da la página y leer en silencio

Cuidado: Quiero comunicarte antes de que te aprestes a leer esta historia que la misma tiene un relato inapropiado para menores  y que el contenido  puede llegar a herir tu susceptibilidad o la de alguna otra persona.


PAREDES ENSANGRENTADAS



La gota de agua se colgó, por un momento, en el pico de la canilla, suspendiendo su sonido en el silencio antes de crear una lágrima y dejarse caer en la irremediable rutina de estrellar su chasquido contra el piso.

La canilla escondida en la oscuridad se burlaba así, con su repetido Clac… Clac… de los prisioneros, quienes dejaban que sus ahogadas respiraciones y gemidos escaparan como babosas trepando las paredes en busca de libertad, la misma que ellos deseaban, sobre las grises paredes de cemento patinadas de humedad, sudor, sangre y moho adherido.

Caía la gota…

                              Clac… la angustia.

                              Clac… la consternación.

                              Clac… el miedo.

Flotando en el aire, irrespirable, palpable, junto al olor a sangre que cala dentro de las fosas nasales y asquea, dentro de la boca, en cada papila con su gusto a caldo hediondo y repulsivo.
Fernando. Sentado en el piso y con sus manos esposadas en la espalda remueve y tensa su cuerpo al escuchar aterrado los pasos que se acercan por el pasillo…

                             Clac… el espanto…

                             Clac… el pánico…

Cierra fuerte los ojos, en un acto reflejo e innecesario porque igualmente el apretado vendaje que los cubren, no le dejan ver nada. Siente chirriar al pesado hierro del pasador abriendo las rejas para buscar su presa… Pero, en otra puerta y en otra celda… allá, al final del pasillo… Golpes…Un cuerpo que se resiste…más golpes…un cuerpo reducido es arrastrado fuera, a la incertidumbre de su destino.

Fernando pensó que pronto le tocaría a él...

¿Cuánto tiempo había pasado, desde que lo secuestraron y metieron en ese oscuro pozo de cemento?  Meses… Era difícil llevar la cuenta de los días en la purga de la única culpa que podría achacársele: Ser un joven estudiante de arquitectura y filosofía donde algunos de los compañeros de estudios acostumbraban hablar en voz alta sobre los sueños de un país mejor que el hasta entonces conocido.

¿Cuánto tiempo, en ese lugar? Ni él lo sabía, ni siquiera sabía dónde estaba. Quizás en un sótano dentro de alguna edificación erguida como cualquier otra en una ciudad donde la gente iba y venía, justificándose con sus “No sé”, “A mí no me importa” y el “algo habrán hecho” tan difundido.

Eran tiempos difíciles en la Argentina. Tiempos de uniformes verde oliva bajando de los camiones, por el día. Con borceguíes y fusiles derribando puertas y secuestrando hombres, mujeres y niños, por las noches…

Tiempos de terror…

De desaparecidos…

De madres requiriendo por sus hijos faltantes, mojando con lágrimas de dolor los extremos de esos pañuelos blancos atados en la cabeza, reclamando ante estoicos generales declamantes de discursos mentirosos en disfraz del cruel genocidio.

Eran tiempos de horror para los secuestrados/desaparecidos. Donde su única verdad era saberse muertos. Próximos a ser arrojados vivos desde aviones a gran altura sobre el mar o ejecutados y enterrados en tumbas comunes, exentas de cruces y de nombres, en lugares escondidos.

Un año duró el tormento…Imposible contar lo que Fernando escuchó, vio y sufrió durante ese encierro repleto de penurias, torturas y muertes. Muertes que no eran la suya y que, aún hoy, no sabe porqué esta vivo.

                             Clac… el horror…

Un día alguien le grito:

-¡Mira acá hijo de p…!

Obediente, de temor, se quitó las vendas de los ojos para ver petrificado como un desconocido de uniforme verde le disparaba un balazo en medio de la frente a un niño que no alcanzaba los siete años…

-¡El próximo sos vos! – Le gritó - ¡Ahora, Metete de vuelta en tu cueva!

Y en ese instante se supo más muerto, con la entera certeza de estar ya sin vida…

Pero, esa amenaza no se cumplió… Un buen día, la esperanza lo cargo en sus brazos y lo trajo de regreso a la vida. En un giro sorprendente de un acaso que nunca explicó por qué lo liberaron y mucho menos por qué lo habían detenido.

Cuando lo soltaban, se escuchaban por detrás los claques, de la canilla, incesantes y repetidos.

                              Un clac… de ilusión…

                              Un clac… de esperanza…

                              Un clac… para la vida…
...

Video sugerido por Fernando: La memoria - Leon Gieco
Acuerdate de apagar el reproductor de la página a la derecha antes de dar play al video



miércoles, 23 de noviembre de 2011

PESCADOR ATARDECIDO


Pescador atardecido



Los aromas, en el aire,
provenientes de los árboles 
se entremezclan con los vahos 
de una niebla transparente.

Y el río que nos pasa...

Sin decir adónde va...

Sin decir de dónde viene...

Rojo el sol, se nos escapa,
en carruaje atardecido, 
azuzando sus corceles,
delineando el horizonte,
con la noche que sucede.
Mientras suelta de a puñados
cotillón de brillantinas, que, 
jugando por las aguas, 
colorea la corriente.

Nuestras bocas que se besan…
nuestros brazos que se abrazan… 
nuestras sombras que se mueven...

Como un pez que fue arrancado
de las aguas cristalinas, 
en la trama de unas redes,
sorprendida y asustada,
en mis brazos te sostienes.
Hay rubor en tus mejillas, 
mil cristales en tus ojos,
Y en tus labios un... ¿Me quieres?

En silencio te respondo,
Con mis labios en tus labios.
y entre manos enlazadas 
nuestras sombras se mantienen,
en el sueño de una tarde,
donde el agua cristalina 
trajo peces a mis redes.

Y el río que nos pasa...

Sin decir adónde va... 

Sin decir de dónde viene...

sábado, 19 de noviembre de 2011

Recuerdos imborrables


¡Hola a todos! Bienvenidos a mis historias de amor. Como la mayoría sabrá estoy estrenando como nueva modalidad el que sean ustedes los blogger@s quienes me cuenten algo y yo les escribo una historia.

Este proyecto me tiene muy entusiasmado porque en cada visita que hago en otros blogs me encuentro casi siempre los mismos nombres en los comentarios.

Esto me ha hecho formarme la teoría que dentro de los miles de blogs que hay en red hay grupos que se mueve como los pájaros al volar en bandada, donde va uno van todos, así el nuestro, y esto es un concepto pleno de comunidad. Y gracias a ustedes que me han cobijado y alentado me siento miembro de esa comunidad.

Así que devuelvo en parte su aceptación y cariño escribiendo. Ya son varias las historias que me han enviado y por ello agradezco la confianza depositada en mí. Si alguien quiere participar escríbanme a nidaeldore@hotmail.com y entraremos en contacto.

Hoy, me toca publicar un relato que aparte de ser una historia de amor es también una lección de vida. La misma fue cedida por Estrella de Campoamor del blog


Quien dice de sí misma:

Mis poemas, mis historias, solo son sentimientos y pensamientos escritos por una mano, que no pretende ser lo que no es. No soy escritora ni poeta, solo quiero compartir con vosotros una parte de mi…

Quedan invitados a conocerla…

RECUERDOS IMBORRABLES


A mitad de sus tareas hogareñas, Estrella se sobresalto ante el insistente llamado del teléfono. Después de atender la llamada. Todo fue un caos:

La acentuada lividez de su rostro… Las preguntas a  borbotones desde su boca sin respuestas que las contengan… El sin sentido… El miedo… Y el automóvil que la recogió en su casa para llevarla, diligente, hasta la puerta del hospital.

Amablemente los médicos le explicaron la gravedad del accidente que había sufrido su novio. Cómo éste había salvado su vida de milagro y que pudo haber quedado paralitico. Pero que su única gravedad era una acentuada amnesia que le impedía recordar nada, ni a nadie.

El desasosiego marcó, ese día y todos los días, los pasos de Estrella sobre las blancas baldosas de los blancos pasillos del blanco hospital. Donde el ir y venir de cubrepiés, guardapolvos y cofias, también blancos, le recordaban el otro blanco, flotando en la memoria de su ser querido, provocando su penar.

¡Con cuánto dolor¡…Estrella

Pronunció te quieros para el silencio...

               Se miró en esos ojos vacios de dar…

                              Rozó con sus dedos esa boca yerta...

                                             Y escondió lágrimas para no llorar…

Un buen día que llegaba ajustada al horario de visita la asistente de sala la llamo a su escritorio por una documentación. Al verla removerse con nerviosismo en su asiento, mirando la hora, le preguntó:

-¿Por qué el apuro? Si él no se acuerda de nada y tampoco la reconoce a usted. Sin embargo, la veo llegar todos los días a cumplir su visita. Si acaso faltara hoy o mañana le aseguro que ni siquiera se daría cuenta…

A lo que Estrella respondió: 

-“¡Sí!... ¡Puede que tenga usted razón!...El no sabe quién soy yo… Pero, yo sí, sé muy bien quién es él y que significa para mí y por eso no puedo faltar…” *

La asistente la miró mientras marchaba hacia la habitación y no pudo evitar, que anidara en sus ojos la perla de una lágrima. Mientras deseaba un amor así para su vida y que ojalá le llegara hoy, o en un cercano mañana.

De pronto… Estrella despertó. Sobresaltada y sudorosa en la cama… comprendiendo que nada había pasado, que todo no fue más que un mal sueño. Una maldita pesadilla que seguía allí, destemplando sus manos que no paraban de temblar.

Cuando contó, después, el episodio a su novio este la tranquilizó diciendo que eso nunca podría pasar.
Y pasar… Pasaron los años… Ellos se casaron y vivieron felices uno para el otro. Hasta que un día…

A mitad de sus tareas hogareñas, Estrella, se sobresalto ante el insistente llamado del teléfono. Después de atender la llamada. Todo fue un caos:

La acentuada lividez de su rostro… Las preguntas a  borbotones desde su boca sin respuestas que las contengan… El sin sentido… El miedo… Y el automóvil que la recogió en su casa para llevarla, diligente, hasta la puerta del hospital.

Amablemente los médicos le explicaron la gravedad del accidente que había sufrido su marido. Como había salvado su vida de milagro. Operario de una empresa de montajes eléctricos. El palo al que estaba subido se quebró por su base haciendo que cayera desde unos 8 metros de altura y golpeara el piso con su espalda, esto sumado a una fractura de pelvis y el aplastamiento de varias vertebras al final de su columna le impedían caminar.

Se le presentaron, entonces, aquellos blancos de sus pesadillas, baldosas, pasillos, guardapolvos y demás, Convirtiéndose en las malditas sabanas, tendidas al lecho, donde un macabro destino descansa su impiedad.

Pero, él recordaba…  

Y como recordaba, su memoria empezó a guardar, desde ese día,  cada momento de esfuerzo para volver a caminar y así entre cansadores ejercicios, en muchos meses de rehabilitación, dejo atrás la silla de ruedas y un tiempo después las muletas. Y con esos primeros pasos siguió construyendo, junto a ella, un altar de amor y perseverancia que aún perdura al día de hoy. Y aunque el accidente le dejó una sería discapacidad continua trabajando en aquello que pueda hacer para sostener a su familia. Y ella se enorgullece del hombre que tiene a su lado, a quien ama con verdadero amor.

“Porque el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, lo que será y de lo que ya nunca podrá ser.” *

¡Cuán agradecida!…Estrella…

Recibe de vuelta ansiados te quieros...

               Y de los ojos de él el suave mirar...

                              Sus labios besan esa boca alerta...

                                             Y le acuden lágrimas para llorar…
...

*Incrustación adaptada de un relato anónimo que circula en la web


Video relacionado: Puedes llegar - Voces unidas
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